Carta al Lector

El pueblo paraguayo está cansado de promesas

En el "Plan Estratégico de Desarrollo Nacional para el Sector Energético" que el presidente electo, Mario Abdo Benítez, dio a conocer en el marco de su campaña electoral, con la firme promesa de que lo iba a ejecutar, advertía sobre la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) que su gobierno se comprometía a revisar el Acta de Entendimiento que habían firmado el presidente aún en ejercicio de nuestro país, Horacio Manuel Cartes Jara, y su actual colega argentino, Maurico Macri, el 4 de mayo del 2017 en la isla Yasyretá, con el propósito de incorporar “mejoras sustanciales, cuidando los intereses de la República, específicamente en lo concerniente a una tarifa adecuada y a compensaciones que nos corresponden en tiempo y forma, como asimismo de las futuras inversiones".

El presidente electo enfatizaba en su Plan que los recursos energéticos son estratégicos para el desarrollo nacional, razón por la cual aseguró que los gestionarían “con la prioridad y el patriotismo que exige la ciudadanía”.

“Nuestra prioridad en las hidroeléctricas binacionales será revisada para definir el futuro de nuestros ingresos eléctricos y su uso para la producción, el transporte y el consumo en el país", prometía en el programa de referencia.

Esa línea de negociación en Yacyretá, que el presidente electo incluyó en su plataforma, debe admitirse, coincide con las históricas reivindicaciones del pueblo paraguayo en este complejo hidroeléctrico y ante nuestros gobiernos de turno.

Abdo Benítez prometía igualmente que "se pondrá en marcha y se culminará la construcción de la Línea de 500 kV que unirá a Itaipú con Yacyretá", cuya ausencia es señalada por la mayoría de los técnicos del sector eléctrico nacional como uno de los flancos débiles del Sistema Interconectado Nacional (SIN).

No obstante, si cotejamos estas aseveraciones del presidente electo, así como los ítems de su “Plan Energético...” con la realidad presente, concluiremos, inevitablemente, que casi 45 años después de la suscripción del Tratado paraguayo/argentino, los administradores de turno de nuestro país siguen postergando el aprovechamiento de esta inconmensurable riqueza, cuya mitad, exactamente la mitad, forma parte del patrimonio nacional, así como lo consagra el Art. XIII del Tratado de Yacyretá.

Esperamos que las propuestas del señor Mario Abdo Benítez no sean algunas más de las ya incontables promesas electorales, como las de otros políticos del pasado, remoto y reciente, mentirosos consuetudinarios e inclusive vendepatrias, acumuladas hoy en la memoria del pueblo, el que tarde o temprano terminará castigando a sus responsables.

Esperamos que estas promesas, formuladas con una corrección incuestionable sobre los reclamos que habitan hace muchos años en el sentimiento y en la necesidad del pueblo paraguayo, se conviertan por fin en una feliz realidad.

El primer paso, entendemos, la experiencia nos enseña, por cierto fundamental para que Abdo Benítez concrete su proyecto en Yacyretá, será seleccionar, en estricto ajuste a las más elevadas exigencias de patriotismo, honestidad y calificación; a directores, consejeros y altos funcionarios, los que desde sus relevantes funciones deberán sostener y defender los intereses de la República del Paraguay en la entidad binacional y que si así no fuere, el pueblo, la patria y la historia lo demanden.