Para los que no saben sobre Itaipú, en especial los nuevos directores: La Itaipú Binacional, como siempre a propuesta del Brasil en el año 1.994, según la RDE 106/94 de fecha 29/06/94, estableció la “Previsión de la fuerza de trabajo y Programa de adecuación del cuadro de empleados de la Itaipú Binacional”.
Esta es la famosa RDE en la que se excusan los Directores paraguayos, desconocedores del momento y las causas que motivaron para esta determinación, para no contratar a técnicos e ingenieros especializados en equipos y subestaciones de 500 kV, que son estratégicamente necesarios en este momento. Esta RDE recomendaba la no contratación de mano de obra para ninguna de las aéreas funcionales, mientras no se cumplía con la meta, y establecía metas de reducción de personal para cada año. Tal es así que para junio del 98, la Itaipú solo debería contar con 1.500 personales para cada país y la no recontratación de los que se acoplan al Plan de reducción del personal.
Como muestra a tantas violaciones de esta RDE basta un botón: en 1.999, después de la revolución de marzo, Itaipú, que nunca cumplió con los postulados de esta RDE y nunca llegó a la meta, contrató de una sola vez a 400 huelguistas de empresas contratistas de Itaipú, que hipotéticamente apoyaron la revolución. Es decir, al gobierno de facto surgido con la renuncia de Cubas Grau. Fruto de esta contratación es que se llenó de sindicalistas la entidad.
Cuando se firmó esta RDE, la Itaipú ya se consideraba como una obra terminada, funcionando solo con la visión de generar energía para la utilización exclusiva del Brasil, así como ellos siempre pretendieron, sin la ampliación de la subestación margen derecha, sin líneas de transmisión y mucho menos sin la exclusa de navegación.
También uno de los objetivos fue impulsar la creación de empresas tercerizadoras de las actividades no afines de la entidad y darle preferencia o exclusividad a estas personas que se acoplaban a este plan. Inclusive se firmaron convenios con instituciones oficiales y ONG con el objetivo de preparar a los futuros empresarios para trabajar con Itaipú.
Todas estas propuestas y propagandas fueron letra muerta. Los únicos que lucraron fueron algunos directores de entonces. Realizaron varios viajes a usinas extranjeras para tener una idea de con cuántas personas trabajan, y luego contrataron especialistas en el tema para dimensionar el cuadro del personal necesario. Ofrecieron a los funcionarios que se acoplaron al plan frondosos intereses en algunos bancos, que meses después se declararon en quiebra, dejando a varios ex funcionarios en la absoluta miseria.
Por estas razones, cuando un flamante Director de la Itaipú responde hoy que no pueden contratar a ex funcionarios que se acoplaron al plan, apenas resta decir: perdónalos no saben lo que dicen. El que sabe, sabe; y el que no sabe, manda.
Inocencio Fernández