En conversatorio analizan desafíos y oportunidades del sector energético

Paraguay enfrenta el desafío de transformar su ventaja energética en infraestructura, inversión y desarrollo industrial. Durante el conversatorio “Energía, Inversión y Empleo”, estrategia para el futuro, organizado por CECOEL, especialistas advirtieron sobre las necesidades de financiamiento para infraestructura, los cuellos de botella tanto para la generación como para la transmisión y distribución de energía. Es urgente establecer reglas que otorguen certeza a los inversores, tanto locales como extranjeros.

La demanda eléctrica obliga a acelerar las inversiones
El Ing. César Ozuna advirtió que, si bien existe la planificación, preocupa la capacidad de ejecución. “El mayor cuello de botella es la falta de gestión para generar más energía”, afirmó, señalando que la demanda crece mientras las respuestas no avanzan al ritmo requerido. Estimó que Paraguay necesitará entre US$ 10.000 millones y US$ 11.000 millones para generación en un horizonte de 10 años. A esto se suman unos US$ 3.300 millones para transmisión, entre US$ 1.800 millones y US$ 1.900 millones para distribución, US$ 902 millones para tecnología de redes y US$ 350 millones para reducción de pérdidas. En conjunto, las necesidades alcanzarían aproximadamente US$ 17.000 millones. “Los números son preocupantes”, sostuvo Ozuna.

Del plan a las obras se enfrenta al cronograma y los recursos
El Ing. Ángel María Recalde destacó que el sistema eléctrico nacional históricamente se caracterizó por una planificación vinculada a las tendencias de crecimiento de la demanda. El problema aparece al momento de convertir los proyectos en obras concretas, debido principalmente a los plazos y al financiamiento. Una nueva subestación de 220 kV no puede construirse de inmediato. Si hoy se firma un contrato que requiere esa infraestructura, el servicio podría estar disponible recién en 2028. “Todo esto hay que calzarlo financieramente y hoy se vuelve cada vez más difícil”, señaló. Estimó que ni siquiera el 50% de los requerimientos de obras tendría financiamiento asegurado.

Transmisión y distribución, el desafío inmediato
Para el Ing. Gianmarco Felippo, presidente de CECOEL, Paraguay debe orientar sus inversiones hacia sectores electrointensivos como los centros de datos, inteligencia artificial y minería. Sin embargo, sostuvo que el principal cuello de botella actual no está necesariamente en la generación, sino en la transmisión y distribución. Una inversión de gran escala necesita energía segura y garantizada, no de excedentes. Destacó la necesidad de reglas que permitan a los inversores recuperar sus capitales en el largo plazo. “Es necesario evolucionar hacia nuevas fuentes de generación y sustituir aquellas alternativas que puedan resultar más costosas. El objetivo debe ser aprovechar la energía como una herramienta de industrialización y generación de valor agregado”, enfatizó el Ing. Felippo.

Un regulador independiente y autárquico
El Ing. Amílcar Troche, presidente del Centro Paraguayo de Ingenieros, planteó la creación de un ente regulador con independencia técnica, administrativa y financiera. Consideró que el organismo no debería depender exclusivamente del Presupuesto General de la Nación, porque “no puede depender financieramente de quien debe regular”. Como referencia, mencionó el modelo uruguayo, donde el regulador se financia con aproximadamente el 0,2% de la facturación bruta del sector eléctrico. Trasladado a Paraguay, estimó que representaría unos US$ 5 millones anuales, monto que consideró suficiente para contar con una estructura técnica eficiente. Troche aclaró que el ente regulador no debe entenderse como un debilitamiento de la ANDE. “Puede ser una brillante oportunidad de fortalecer a la ANDE”, concentrando sus funciones propias: planificación, operación, transmisión, distribución y prestación de un servicio de calidad. La separación entre prestación y regulación será fundamental para generar confianza.

Tarifa y certeza para invertir
El director de Planificación de la ANDE, Ing. Guido Chávez, sostuvo que “no hay secretos, el secreto es trabajar”. Señaló que el esquema tarifario previsto en la Ley N.º 966, aplicado correctamente, contempla los componentes necesarios para sostener financieramente al sistema. La tarifa debe cubrir los costos operativos, los costos de inversión y una rentabilidad que permita financiar las obras necesarias para el futuro. A su criterio, parte de los compromisos que la empresa dejó de cumplir está directamente relacionada con aspectos que no se implementaron adecuadamente en materia de cobro.

El desafío, coincidieron los especialistas, es pasar de la planificación a la ejecución. Paraguay todavía dispone de una ventaja energética estratégica, pero aprovecharla requiere inversiones de gran magnitud, gestión eficiente, infraestructura adecuada y reglas previsibles.