Encuentro Peña-Lula: Resultado previsible

La revisión del Anexo C del Tratado de Itaipú es, probablemente, la discusión estratégica más importante que enfrenta Paraguay en política energética en décadas. No se trata sólo de números o tarifas, sino de cómo el país se posiciona frente a su principal socio y dentro de un sistema eléctrico regional que cambió radicalmente desde 1973.
Ing. Guillermo López Flores

Decía un diario de plaza: “En un giro inesperado que añade incertidumbre a la renegociación del Anexo C, los presidentes Santiago Peña y Luiz Inácio Lula da Silva concluyeron ayer 22/03/26 una reunión bilateral en Campo Grande, Mato Grosso, Brasil, sin emitir la declaración conjunta que se aguardaba con gran expectativa”.

No hay declaración porque no hay resultado digno de comunicar. Por las señales que se venían dando, si me hubieran preguntado, habría pronosticado como el sabio Cachique: overá verá, o sunú sunú, o tyky tyky: okyta katuete.

Desde hace meses la renegociación del Anexo C se convirtió en uno de los ejes más sensibles de la relación bilateral con Brasil. Por un lado, el pdte. Lula, presiona para bajar la tarifa al puro costo basado en la disposición del Tratado, el acuerdo sobre tarifa arribado en el año 2024, la presión de reguladores, industriales y consumidores internos. Lula ha dado muestras de incomodidad, como su ausencia en la reciente firma del acuerdo UE-Mercosur en Asunción, interpretada como un desplante ante la cercanía de Peña con el eje Milei-Trump.

Por el otro, el pdte. Peña últimamente exhibe una postura enfática en contra, al punto de considerar innegociable (obviando el acuerdo de 2024) la constitución del fondo para los proyectos socioambientales e infraestructuras. Y ampliando la controversia, agrega temas aún más sensibles y delicados: “todavía hay asimetría y deuda histórica que perjudica al Paraguay” y de “renegociar todo el tratado de Itaipú”. A esto se suma el condimento geopolítico con la firme postura paraguaya con el equipo Trump-Milei, en punta con el Pte. Lula.

Si la negociación del Anexo C se bloquea, Brasil no necesita romper el Tratado. Brasil podría aplicar una "asfixia técnica" con precisión quirúrgica si se estira demasiado la cuerda. Sólo necesita aplicar con rigor matemático el Anexo C a través de la CECUSE, proceder asi: paga a Itaipú la tarifa técnica calculada por la CECUSE que se aplica a la potencia contratada de la parte brasileña y la correspondiente a la potencia cedida por Py. Asi Itaipú puede funcionar financieramente.

La tarifa "a puro costo”: la CECUSE (Comisión de Estudios para la Actualización del Costo del Servicio de Electricidad), integrada por técnicos de ambos países, aplicando la fórmula del Anexo C, como la deuda de construcción que se pagó (2023), arroja automáticamente una tarifa de entre USD 10 y 12 por kW.

El pago de ENBPar (Brasil), a través de su comercializadora estatal, depositaría mensualmente a Itaipú el monto basado exclusivamente en esa tarifa técnica.
Ese dinero cubriría el funcionamiento de la Central: Sueldos de los empleados. Mantenimiento de las turbinas. Royalties mínimos.
Resultado: La represa sigue girando, las luces en Brasil y Paraguay siguen encendidas, por lo que no hay "crisis energética". La energía cedida por Py se pagará según valor vigente.

La desaparición del "fondo social"
Los USD 650 millones anuales que Paraguay usa hoy para obras (gracias al acuerdo temporal de USD 19,28) no están en la fórmula de la CECUSE. Son un plus político. Si Brasil paga sólo la tarifa técnica, ese excedente financiero deja de existir ipso facto.
El efecto en Paraguay: Para el pdte. Peña, esto sería una derrota política y financiera: Sin recursos para el "desarrollo" muchos proyectos se quedan sin oxígeno.

Imposibilidad de reclamo legal: Brasil diría: "Estamos cumpliendo el Tratado y pagando lo que la oficina técnica (CECUSE) calculó. Si usted quiere más dinero para puentes, eso es un acuerdo político que aún no hemos firmado".
Brasil sabe que Paraguay es quien tiene la urgencia. Para Brasil, una tarifa de USD 12 es un éxito nacional (baja la inflación y ayuda a la industria). Para Paraguay, una tarifa de USD 12 es un agujero fiscal. En este juego de póker, Brasil estaría apostando a que, cuando el flujo de caja de Itaipú empiece a secarse para el gobierno paraguayo, Peña tendrá que abandonar la retórica y aceptar los términos brasileños para salvar su presupuesto. Las fuerzas fácticas ¿permitirían al pdte. Peña llegar a este punto de ruptura técnica o lo presionarían para que ceda ante Itamaraty?

Servicios auxiliares o complementarios: fórmula para conciliar posturas
En el 2022, cuando fungía de asesor del Equipo Negociador del Anexo C, planteé una vía posible para conciliar las posiciones, con sólida base técnica-económica-jurídica: cobrar por los “Servicios auxiliares o complementarios” que presta Itaipú al sistema eléctrico brasileño. Así, el origen o fuente del fondo para gastos sociales ambientales serán los “Servicios auxiliares o complementarios” que Itaipú viene prestando desde la primera maquina en 1986. Los servicios auxiliares existen, se regulan y se renumeran corrientemente a centrales hidroeléctricas y termoeléctricas, desde hace años, en el Brasil.

Servicios auxiliares facturables
Con la revisión del Anexo C, se introduce el rubro “Servicios auxiliares facturables” y se paga normalmente como a todas las hidroeléctricas. Y como no forma parte del cálculo tarifario, no lo incrementa ni afecta.
Y últimamente, con la masiva participación de las energías renovables en la matriz energética brasileña, los servicios auxiliares se tornaron un insumo crítico imprescindible.

Itaipú presta dichos servicios porque tiene condiciones excepcionales para ello pero nunca actúo porque no está tipificado en el Tratado ni sus Anexos. Según una estimación muy amplia, los ingresos que puede recibir Itaipú por estos servicios oscilan entre 100 y 400 millones de dólares anuales. Con la inserción de las renovables vale cada vez más. Es una separación quirúrgica de flujos y el corazón del planteo es este enunciado: los proyectos sociales, ambientales y de infraestructura no constituyen un componente del costo del servicio eléctrico, ni integran la tarifa de energía. Su financiamiento se realizará exclusivamente con recursos provenientes de la remuneración por servicios auxiliares y otros ingresos no tarifarios expresamente reconocidos.
Con esta propuesta, el esquema deja de ser: “cargar proyectos sociales a la tarifa” y pasa a ser: “destinar una parte de ingresos adicionales, no tarifarios, a fines institucionales binacionales”. Y cambia todo: No toca el costo del servicio de la energía. No infla la tarifa. No viola el acuerdo Peña–Lula.

¿Cuáles son los servicios auxiliares que puede prestar Itaipú?
Reserva operativa (incluida la reserva histórica de 430 MW), regulación de frecuencia, control de tensión / potencia reactiva, estabilidad dinámica del sistema, black start.

Conciliando posiciones: “Paraguay no renuncia a los proyectos sociales y ambientales de Itaipú, pero coincide en que la tarifa de energía debe reflejar exclusivamente el costo del servicio. Por eso trabajamos en mecanismos modernos que generen ingresos adicionales sin afectar al consumidor.”

Ing. Guillermo López Flores ITAIPU Energía